AMISTAD vs LEALTAD
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Uno de los vínculos más estrechos que existen en la humanidad es la amistad.
Tener un amigo es mucho más valioso que un diamante de 21 kilates.
Muchos de ustedes podrían asegurar lo contrario, ya que supuestamente con dinero se pueden comprar amigos, pero el hecho es que un amigo que está con nosotros por interés es más amigo de lo que tenemos que de lo que somos, y por ende, cuando nuestros "valores" cambien, su lealtad lo hará también.
Lo importante es analizar la amistad desde el punto de vista del amor. En muchas ocasiones hemos escuchado decir "más que mi amigo es mi hermano", o de un hermano muy entrañable decir "más que mi hermana es mi mejor amiga".
¿Se puede equiparar el lazo de sangre con el de el afecto y lealtad entre amigos verdaderos?.
Los dichos anteriores lo corroboran, existiendo en la historia muchos ejemplos valiosos, uno de ellos es la amistad existente entre Jonatán (hijo de Saúl, rey del pueblo de Israel) y David (que después de Saúl, se convirtió no sólo en el Rey, sino como lo describe la Biblia, "Un hombre con un corazón conforme al corazón de Dios").
Pero ¿Qué es lo que hizo tan especial esta amistad?. El libro de 1° de Samuel nos refiere que existió tal amistad entre ambos jóvenes, que, cuando el Rey Saúl, celoso de que David contara con la gracia de Dios, (y después de haber sido su escudero), lo persiguió con tal saña para matarlo, que llegó el momento en que Jonatán decidió salvar la vida de su amigo ocultándolo aun de su propio padre (a quien, obviamente le debía lealtad absoluta, no solo como su papá, sino también por ser su Rey).
Ante esta demostración de amistad, hubo una promesa de por medio, en donde ambos sellaron de por vida un pacto de fidelidad y apoyo entre ellos mismos alcanzando incluso a su descendencia. En ese momento en especial, ninguno de los dos sabía lo que iba a suceder después; sin embargo, aunque David tuvo que huir y ser perseguido; Saúl, por su rebeldía a Dios fue muerto por su propia mano ante la derrota de su ejército donde había perdido la vida su hijo Jonatán.
Años después de haberse separado, y al saber de la muerte de su amado amigo, David, ya siendo Rey, preguntó si había alguien de la descendencia de Jonatán a quien hiciera favor en memoria de su amigo. Hallaron a Mefiboset, un hombre tullido que, aunque era de la casa de Saúl, su enemigo, también era hijo de su leal amigo y protector, y desde aquel día, se sentó a la mesa del Rey y fue favorecido con los bienes de la casa de su padre.
¿Por qué eligió Jonatán proteger a su amigo aunque esto implicara deslealtad contra su padre y Rey? Definitivamente el contexto no es el mismo que cuando un adolescente prefiere encubrir al "cuate" que lo induce al alcohol, drogas o al vandalismo, en tanto que su padre trata de que estudie y se haga responsable, no generalicen.
El caso que estamos analizando tiene más que ver con cosas tan trascendentales como los valores y el verdadero amor. Saúl no estaba siendo fiel a sus principios puesto que no sólo actuó haciendo lo incorrecto a los ojos de Dios y de su mismo pueblo, sino también se dejó llevar por el celo que le inspiraba David, y aunque fue el mismo que se enfrentó a Goliat y salvó al mismo ejercito de Saúl, le fue fiel y "tenía la presencia de Dios", de tal manera que cuando el Rey tenía fuertes dolores de cabeza que lo atormentaban, David tocaba el arpa y el dolor cedía.
El mismo David, siendo perseguido por el Rey, tuvo ocasión de matar a su enemigo estando tan cerca de él que sólo cortó con su espada una esquina de su capa para demostrarle su lealtad, pero por sus propios valores no se atrevió siquiera a atentar contra la vida del que llamó "el ungido de Dios".
Aun después de constatar esta muestra de respeto y reverencia por parte de David, su celo y saña le hizo perseguirlo y acosarlo con el único propósito de matarlo. ¿Podría dudar un amigo verdadero a quien ser leal en dichas circunstancias?
No sé qué piense usted, pero a lo largo de nuestra vida, la amistad es puesta a prueba de muchas maneras: una de las más frecuentes es el traicionar a un amigo por enamorarse de la pareja del otro: usted puede decidir (en base a sus valores, claro), si es más importante consumar una pasión u obsesión, o ser leal a alguien que le ha brindado su amistad incondicional.
Otro ejemplo es la distancia: cuántas veces nos hemos dejado de ver por años, pero al reencontrarnos podemos continuar nuestra amistad como si sóo hubiera transcurrido un día, o tal vez ya no tenemos nada en común y québueno que cada quien se fue por su lado.
Otro ejemplo es cuando tenemos que elegir entre salvar nuestra vida (o nuestro pellejo) o la del amigo ante la amenaza de nuestra seguridad. Muchos podrían decir que "todo depende", pero cuando hay verdadero amor y lealtad no se puede cuestionar.
¿Debo dejarlo hundirse por salvar mi empleo, aunque yo no tenga la razón?, ¿debo delatarlo ante la Santa Inquisición antes que yo sea descubierto?, tengo que traicionar a quien me ha demostrado lealtad para salir librado de algo en lo que yo me involucré?
¿No ha sabido de casos en que alguien comete un robo o una falta y le pide al otro que lo encubra?, ¿Quién es el amigo leal? ¿el que involucra, el que delata o ninguno de los dos?.
Amigos, tenemos mucho en que meditar. Por lo pronto recuerde que puede enviar sus comentarios al correo
doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
Seguimos en contacto.
(Publicado en la edición del 17 de diciembre de 2008, en Diario PLAZA JUÁREZ)
lunes, 22 de diciembre de 2008
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