¿Cuál es el objetivo de celebrar la navidad?
Dra. Elizabeth Georgina García Vargas
Independientemente de que por un error (en que los líderes romanos decidieron reconciliar, desde los años 325 y 350 después de Cristo a la perseguida Iglesia de Cristo con los ritos paganos, y festejar el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo precisamente en la fecha en que celebraban el solsticio de invierno como el nacimiento del dios del sol), el nacimiento de Cristo tiene el significado de la reconciliación de Dios con la humanidad.
“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” 2 Corintios 5:18.
Si usted, mi querido lector no ha tenido la oportunidad de leer la Biblia de principio a fin, se ha perdido de una de las experiencias más valiosas para conocer el corazón de nuestro Creador. ¿Por qué reconciliarnos? ¿Es que acaso estábamos peleados con Él? Bueno, el hecho es que, desde que el pecado (acciones en contra de la voluntad de Dios que nos conducen a la separación o muerte espiritual),entró al mundo a través de Adán y Eva, el mismo Dios ha tenido misericordia del hombre una y otra vez por el infinito amor que nos ha tenido, y aunque nos ame como no somos capaces de comprender, por esa misma razón, es necesario que nos someta a corrección cuantas veces lo necesitemos dependiendo de nuestra rebeldía o resistencia a aceptar su voluntad.
Usted puede cuestionar al respecto pero en este artículo no es el objetivo hacer un análisis al respecto, pero si, el hacer evidente que como seres humanos tendemos a culpar a Dios, a negarlo o a blasfemar contra Él, cuando las cosas nos son contrarias. Un ejemplo es cuando constantemente recurrimos a “mentiritas blancas” para evitar problemas.
Cuando la verdad sale a la luz y tenemos que hacerle frente a las consecuencias de nuestros actos, nos justificamos, lo negamos, le echamos la culpa a los demás, pero aun así, tenemos que afrontarlo y eso no nos gusta, nos molesta e incomoda en el mejor de los casos, pero cuando esto trasciende, p.Ej, si cometí un fraude y además de perder el trabajo tengo que hacer frente a la justicia e ir a la cárcel, ya me “empiezo” a sentir abandonado por Dios, y como que Dios no es justo con migo, Él me abandonó.
A todos nos parece lógico si lo vemos desde afuera, es mas, he escuchado decir a mucha gente que no se puede comparar el pecado de decir una mentira piadosa a cometer una crimen o secuestro, pero para nuestro Creador las cosas no, simplemente es o no es pecado, no tiene tamaño ni peso. Es por esto que la humanidad llegó a cometer tal cantidad de pecados, que la maldad sobreabundó, y fue entonces cuando sobre abundó la gracia.
Desde el libro de Génesis hasta Apocalipsis, nuestro Padre celestial no sólo nos muestra normas, leyes y preceptos, sino que hace patente su infinito amor. Fue por eso que decidió anular el antiguo pacto “de la ley”, para dar paso al nuevo, “de la gracia, y, a través de Jesucristo, reconciliarse con nosotros, dándonos una nueva oportunidad para permitirle entrar en nuestros corazones, ya que el verdadero nacimiento de Cristo es el que sucede en nuestras vidas cuando tomamos la decisión de hacerle una morada en nuestro corazón, ya que para que exista esa reconciliación es necesario que ambas partes estén dispuestas.
Él nos da su amor, fortaleza, provisión, bendiciones, prosperidad, etc., de nosotros sólo pide un corazón limpio y honesto para amarle y hacer de Él nuestro único Dios. Tal vez podríamos decir que eso ni se cuestiona, pero el hecho es que en la vida cotidiana adoramos la televisión y no tragamos al vecino, maldecimos al imprudente del carro que se me atravesó, no tolero a la suegra, pero ¿a quien le hace daño una canita al aire? pero por lo demás, yo soy una persona honorable, moral y voy a la iglesia cada que no juega el Pachuca o México o el América, ni cuando estoy suficientemente crudo para no poder mantenerme sin vomitar o quedarme dormido en el servicio religioso.
Nunca le he pegado a mi esposa aunque haya estado a punto de hacerlo en varias ocasiones, trabajo de sol a sol, les doy lo mejor a mis hijos, esperando no me molesten con sus tonterías, pero por lo demás, puedo decir que si, creo en Dios. ¡Jamás me verán pasar enfrente de una iglesia y no persignarme! Hasta le doy limosnas a los pobres! ¿Qué más se le puede pedir de un hombre tan ocupado y con tantas responsabilidades como yo?....
Simplemente cumplir con los dos mandamientos de Dios: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu mente y todas tus fuerzas y el segundo: amarás a tu prójimo como a ti mismo, lo cual no implica forzosamente ir a misa o hacer obras de caridad. Lo que realmente le interesa a nuestro Señor, es la limpieza de nuestro corazón (porque Él sabe mejor que nosotros cuáles son las verdaderas intenciones de nuestro corazón).
Cuando tenemos problemas con los demás, es imposible que mantengamos esa transparencia, estamos empañados con el resentimiento, la amargura y con la falta de perdón. ¡Es que hay cosas que no se pueden perdonar!: no, Cristo no sólo nos perdonó en la cruz, sino que intercedió por los que lo crucificaron. ¡Ah, pero Él porque es Dios!.
El libro de Génesis dice que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, nos habilitó con su capacidad para amar y con su capacidad para perdonar. ¿El problema? Que nos amamos más a nosotros mismos que a Dios y a nuestros deudores. La solución: Rendirle a Él nuestra vida y hacerle su Señor. ¿Nacerá por fin esta navidad en ti?, sólo tienes que pedírselo y buscarlo con todo tu corazón.
Recuerda que puedes enviar tus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx. Seguimos en contacto.
(Publicado el miércoles 24 de diciembre de 2008, en el diario matutino PLAZA JUÁREZ, Pachuca, Hgo.)
lunes, 29 de diciembre de 2008
lunes, 22 de diciembre de 2008
17 diciembre de 2008
AMISTAD vs LEALTAD
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Uno de los vínculos más estrechos que existen en la humanidad es la amistad.
Tener un amigo es mucho más valioso que un diamante de 21 kilates.
Muchos de ustedes podrían asegurar lo contrario, ya que supuestamente con dinero se pueden comprar amigos, pero el hecho es que un amigo que está con nosotros por interés es más amigo de lo que tenemos que de lo que somos, y por ende, cuando nuestros "valores" cambien, su lealtad lo hará también.
Lo importante es analizar la amistad desde el punto de vista del amor. En muchas ocasiones hemos escuchado decir "más que mi amigo es mi hermano", o de un hermano muy entrañable decir "más que mi hermana es mi mejor amiga".
¿Se puede equiparar el lazo de sangre con el de el afecto y lealtad entre amigos verdaderos?.
Los dichos anteriores lo corroboran, existiendo en la historia muchos ejemplos valiosos, uno de ellos es la amistad existente entre Jonatán (hijo de Saúl, rey del pueblo de Israel) y David (que después de Saúl, se convirtió no sólo en el Rey, sino como lo describe la Biblia, "Un hombre con un corazón conforme al corazón de Dios").
Pero ¿Qué es lo que hizo tan especial esta amistad?. El libro de 1° de Samuel nos refiere que existió tal amistad entre ambos jóvenes, que, cuando el Rey Saúl, celoso de que David contara con la gracia de Dios, (y después de haber sido su escudero), lo persiguió con tal saña para matarlo, que llegó el momento en que Jonatán decidió salvar la vida de su amigo ocultándolo aun de su propio padre (a quien, obviamente le debía lealtad absoluta, no solo como su papá, sino también por ser su Rey).
Ante esta demostración de amistad, hubo una promesa de por medio, en donde ambos sellaron de por vida un pacto de fidelidad y apoyo entre ellos mismos alcanzando incluso a su descendencia. En ese momento en especial, ninguno de los dos sabía lo que iba a suceder después; sin embargo, aunque David tuvo que huir y ser perseguido; Saúl, por su rebeldía a Dios fue muerto por su propia mano ante la derrota de su ejército donde había perdido la vida su hijo Jonatán.
Años después de haberse separado, y al saber de la muerte de su amado amigo, David, ya siendo Rey, preguntó si había alguien de la descendencia de Jonatán a quien hiciera favor en memoria de su amigo. Hallaron a Mefiboset, un hombre tullido que, aunque era de la casa de Saúl, su enemigo, también era hijo de su leal amigo y protector, y desde aquel día, se sentó a la mesa del Rey y fue favorecido con los bienes de la casa de su padre.
¿Por qué eligió Jonatán proteger a su amigo aunque esto implicara deslealtad contra su padre y Rey? Definitivamente el contexto no es el mismo que cuando un adolescente prefiere encubrir al "cuate" que lo induce al alcohol, drogas o al vandalismo, en tanto que su padre trata de que estudie y se haga responsable, no generalicen.
El caso que estamos analizando tiene más que ver con cosas tan trascendentales como los valores y el verdadero amor. Saúl no estaba siendo fiel a sus principios puesto que no sólo actuó haciendo lo incorrecto a los ojos de Dios y de su mismo pueblo, sino también se dejó llevar por el celo que le inspiraba David, y aunque fue el mismo que se enfrentó a Goliat y salvó al mismo ejercito de Saúl, le fue fiel y "tenía la presencia de Dios", de tal manera que cuando el Rey tenía fuertes dolores de cabeza que lo atormentaban, David tocaba el arpa y el dolor cedía.
El mismo David, siendo perseguido por el Rey, tuvo ocasión de matar a su enemigo estando tan cerca de él que sólo cortó con su espada una esquina de su capa para demostrarle su lealtad, pero por sus propios valores no se atrevió siquiera a atentar contra la vida del que llamó "el ungido de Dios".
Aun después de constatar esta muestra de respeto y reverencia por parte de David, su celo y saña le hizo perseguirlo y acosarlo con el único propósito de matarlo. ¿Podría dudar un amigo verdadero a quien ser leal en dichas circunstancias?
No sé qué piense usted, pero a lo largo de nuestra vida, la amistad es puesta a prueba de muchas maneras: una de las más frecuentes es el traicionar a un amigo por enamorarse de la pareja del otro: usted puede decidir (en base a sus valores, claro), si es más importante consumar una pasión u obsesión, o ser leal a alguien que le ha brindado su amistad incondicional.
Otro ejemplo es la distancia: cuántas veces nos hemos dejado de ver por años, pero al reencontrarnos podemos continuar nuestra amistad como si sóo hubiera transcurrido un día, o tal vez ya no tenemos nada en común y québueno que cada quien se fue por su lado.
Otro ejemplo es cuando tenemos que elegir entre salvar nuestra vida (o nuestro pellejo) o la del amigo ante la amenaza de nuestra seguridad. Muchos podrían decir que "todo depende", pero cuando hay verdadero amor y lealtad no se puede cuestionar.
¿Debo dejarlo hundirse por salvar mi empleo, aunque yo no tenga la razón?, ¿debo delatarlo ante la Santa Inquisición antes que yo sea descubierto?, tengo que traicionar a quien me ha demostrado lealtad para salir librado de algo en lo que yo me involucré?
¿No ha sabido de casos en que alguien comete un robo o una falta y le pide al otro que lo encubra?, ¿Quién es el amigo leal? ¿el que involucra, el que delata o ninguno de los dos?.
Amigos, tenemos mucho en que meditar. Por lo pronto recuerde que puede enviar sus comentarios al correo
doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
Seguimos en contacto.
(Publicado en la edición del 17 de diciembre de 2008, en Diario PLAZA JUÁREZ)
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
Uno de los vínculos más estrechos que existen en la humanidad es la amistad.
Tener un amigo es mucho más valioso que un diamante de 21 kilates.
Muchos de ustedes podrían asegurar lo contrario, ya que supuestamente con dinero se pueden comprar amigos, pero el hecho es que un amigo que está con nosotros por interés es más amigo de lo que tenemos que de lo que somos, y por ende, cuando nuestros "valores" cambien, su lealtad lo hará también.
Lo importante es analizar la amistad desde el punto de vista del amor. En muchas ocasiones hemos escuchado decir "más que mi amigo es mi hermano", o de un hermano muy entrañable decir "más que mi hermana es mi mejor amiga".
¿Se puede equiparar el lazo de sangre con el de el afecto y lealtad entre amigos verdaderos?.
Los dichos anteriores lo corroboran, existiendo en la historia muchos ejemplos valiosos, uno de ellos es la amistad existente entre Jonatán (hijo de Saúl, rey del pueblo de Israel) y David (que después de Saúl, se convirtió no sólo en el Rey, sino como lo describe la Biblia, "Un hombre con un corazón conforme al corazón de Dios").
Pero ¿Qué es lo que hizo tan especial esta amistad?. El libro de 1° de Samuel nos refiere que existió tal amistad entre ambos jóvenes, que, cuando el Rey Saúl, celoso de que David contara con la gracia de Dios, (y después de haber sido su escudero), lo persiguió con tal saña para matarlo, que llegó el momento en que Jonatán decidió salvar la vida de su amigo ocultándolo aun de su propio padre (a quien, obviamente le debía lealtad absoluta, no solo como su papá, sino también por ser su Rey).
Ante esta demostración de amistad, hubo una promesa de por medio, en donde ambos sellaron de por vida un pacto de fidelidad y apoyo entre ellos mismos alcanzando incluso a su descendencia. En ese momento en especial, ninguno de los dos sabía lo que iba a suceder después; sin embargo, aunque David tuvo que huir y ser perseguido; Saúl, por su rebeldía a Dios fue muerto por su propia mano ante la derrota de su ejército donde había perdido la vida su hijo Jonatán.
Años después de haberse separado, y al saber de la muerte de su amado amigo, David, ya siendo Rey, preguntó si había alguien de la descendencia de Jonatán a quien hiciera favor en memoria de su amigo. Hallaron a Mefiboset, un hombre tullido que, aunque era de la casa de Saúl, su enemigo, también era hijo de su leal amigo y protector, y desde aquel día, se sentó a la mesa del Rey y fue favorecido con los bienes de la casa de su padre.
¿Por qué eligió Jonatán proteger a su amigo aunque esto implicara deslealtad contra su padre y Rey? Definitivamente el contexto no es el mismo que cuando un adolescente prefiere encubrir al "cuate" que lo induce al alcohol, drogas o al vandalismo, en tanto que su padre trata de que estudie y se haga responsable, no generalicen.
El caso que estamos analizando tiene más que ver con cosas tan trascendentales como los valores y el verdadero amor. Saúl no estaba siendo fiel a sus principios puesto que no sólo actuó haciendo lo incorrecto a los ojos de Dios y de su mismo pueblo, sino también se dejó llevar por el celo que le inspiraba David, y aunque fue el mismo que se enfrentó a Goliat y salvó al mismo ejercito de Saúl, le fue fiel y "tenía la presencia de Dios", de tal manera que cuando el Rey tenía fuertes dolores de cabeza que lo atormentaban, David tocaba el arpa y el dolor cedía.
El mismo David, siendo perseguido por el Rey, tuvo ocasión de matar a su enemigo estando tan cerca de él que sólo cortó con su espada una esquina de su capa para demostrarle su lealtad, pero por sus propios valores no se atrevió siquiera a atentar contra la vida del que llamó "el ungido de Dios".
Aun después de constatar esta muestra de respeto y reverencia por parte de David, su celo y saña le hizo perseguirlo y acosarlo con el único propósito de matarlo. ¿Podría dudar un amigo verdadero a quien ser leal en dichas circunstancias?
No sé qué piense usted, pero a lo largo de nuestra vida, la amistad es puesta a prueba de muchas maneras: una de las más frecuentes es el traicionar a un amigo por enamorarse de la pareja del otro: usted puede decidir (en base a sus valores, claro), si es más importante consumar una pasión u obsesión, o ser leal a alguien que le ha brindado su amistad incondicional.
Otro ejemplo es la distancia: cuántas veces nos hemos dejado de ver por años, pero al reencontrarnos podemos continuar nuestra amistad como si sóo hubiera transcurrido un día, o tal vez ya no tenemos nada en común y québueno que cada quien se fue por su lado.
Otro ejemplo es cuando tenemos que elegir entre salvar nuestra vida (o nuestro pellejo) o la del amigo ante la amenaza de nuestra seguridad. Muchos podrían decir que "todo depende", pero cuando hay verdadero amor y lealtad no se puede cuestionar.
¿Debo dejarlo hundirse por salvar mi empleo, aunque yo no tenga la razón?, ¿debo delatarlo ante la Santa Inquisición antes que yo sea descubierto?, tengo que traicionar a quien me ha demostrado lealtad para salir librado de algo en lo que yo me involucré?
¿No ha sabido de casos en que alguien comete un robo o una falta y le pide al otro que lo encubra?, ¿Quién es el amigo leal? ¿el que involucra, el que delata o ninguno de los dos?.
Amigos, tenemos mucho en que meditar. Por lo pronto recuerde que puede enviar sus comentarios al correo
doctora_elizabeth@yahoo.com.mx.
Seguimos en contacto.
(Publicado en la edición del 17 de diciembre de 2008, en Diario PLAZA JUÁREZ)
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