viernes, 6 de febrero de 2009

Miércoles 3 de febrero de 2009

LA RISA
Dra. Elizabeth Georgina Vargas García
¿Realmente es el hombre el único ser del reino animal capaz de reír?
Muchos dicen que también lo hacen las hienas, y aunque esto es cuestionable, ya que dichos mamíferos emiten sonidos semejantes a la risa, como los gatos al maullar pareciera que son bebes llorando, así que lo dejaremos como "la expresión súbita y espontánea de una emoción de alegría extrema, que se manifiesta por la emisión de sonidos característicos en diferentes intensidades, y que pueden variar de un individuo a otro, generalmente precedido de un acontecimiento, pensamiento o recepción de un mensaje que al individuo le parece hilarante".
Hace unos años, se exhibió una secuencia de películas llamadas "La risa en vacaciones", en la que los protagonistas propiciaban una serie de circunstancias chuscas en las que hacían caer a los turistas, generalmente propiciando confusiones, errores, caídas, en fin, que el público disfrutó y rió en gran manera, al igual que en "los furcios", o programas donde se proyectan videos en los que podemos apreciar situaciones "chistosas" de otros.
Sin embargo, cuando somos nosotros los que sufrimos dichos accidentes que desatan la risa de los demás, nos indignamos y consideramos nos están faltando al respeto si lo hacen; nos ofendemos, e incluso consideramos como desconsideración de su parte y muchas veces hasta les dejamos de hablar.
Pero si somos maduros emocionalmente y no tenemos temor a hacer el ridículo sin dejar de ser lo que somos, logramos reírnos también de nuestras propias circunstancias.
Pero el objetivo de este artículo va más encaminado hacia lo que sucede si somos capaces de permitirnos disfrutar la vida y reír a carcajada batiente aun por cosas simples o por nuestras propias fallas o limitaciones.
¿Realmente el hacer el ridículo nos humilla o denigra? ¿Qué es hacer el ridículo según nosotros? No sé si exista una definición como tal, pero si tiene mucho que ver con nuestra propia percepción de lo que "debe ser", con una formación rígida y llena de tabúes y limitaciones que los cánones de la moral establecida por el hombre no nos permite.
Por ejemplo: hace muchos, pero muchos años (bueno no tantos), cuando yo era una niña de unos 10, mi mejor amiga caminaba por el parque con uno de sus primos cuando observó algo sumamente chistoso (debo decir que de por si eres bastante simploncita), ella y su primo rieron con ganas porque una niña se cayó tirando no solo sus monedas, sino también las tortillas que llevaba, pero la risa se convirtió en preocupación cuando se dieron cuenta de...¡SI!, no se equivoco, era yo, y dejó de reírse para asumir una actitud solidaria y ayudarme a recoger mi monedas y tortillas, pero después pudimos reírnos juntas del evento.
¿Podríamos hacer lo mismo si se tratara del jefe o el sacerdote o el gobernador? Tal vez se consideraría irrespetuoso e irreverente por su investidura, pero en el fondo nos provocaría la misma risa, sólo que contenida o muuuy disimulada ¿verdad?
Pero… ¿Por qué nos reímos?...
Como todo, nuestro creador nos diseñó con características que nos permiten expresar emociones y sentimientos como el llanto, la risa, la ira, en fin, que contamos con estas características con un propósito y no para ser reprimidas, por lo menos no permanentemente. Sería como tener que obligar a un televisor que transmitiera un solo canal aunque esté habilitado para transmitir más de cien.
Se ha observado que entre mas rígida es una persona en sus esquemas, no sólo con los demás (lo que le impide considerar otras opciones además de la suya), sino también consigo mismo, no se permite disfrutar la vida ni equivocarse o hacer el ridículo sin que esto le ocasione gran frustración. Esta rigidez nos va aislando poco a poco y, además de considerarnos como los portadores de la verdad absoluta, más perfectos que el mismo Dios, nos hace críticos (y criticones), intransigentes e indeseables, en tanto que el ser flexibles (con la forma de ser de los demás), tolerantes, respetuosos, considerados y amables, nos permite disfrutar no solo la vida, sino también la compañía y aceptación de los que nos rodean.
¿Alguna vez lo han tachado de amargado o "hígado"? ¿la gente no logra comprenderlo?, ¿es usted un ser excepcional pero incomprendido? ¡Cuidado!, revalore su actitud hacia los demás, puede ser que en su afán por tener siempre la razón no se permita ser feliz y le impida vivir plenamente.
Por otro lado, la risa produce endorfinas que quitan el dolor físico y moral, serotonina que evita la depresión y hasta feromonas que nos hace ser atractivos a los demás. La gente busca estar con alguien con quien sentirse bien, no con quien sentirse criticado, enjuiciado y rechazado.
La rigidez nos hace producir constantemente adrenalina, que nos mantiene alerta, a la defensiva, pero también altera el metabolismo de los hidratos de carbono, y a la larga altera todo nuestro funcionamiento para desembocar en un permanente estado de inconformidad acompañado de lo que yo llamo el síndrome de las "itis", desde esofagitis hasta colitis pasando por gastritis y duodenitis, hipertensión arterial, alteración en el metabolismo en general, alteraciones del sueño, etc.
Así es de que, en este apenas segundo mes del año le invito a reír y reír, aun de si mismo, nos sería muy saludable ver mas programas o películas cómicos y menos de tragedias de terror o dramas. Pero al final, es una elección que usted tiene derecho a tomar, dependiendo del estilo de vida que también elija vivir. Recuerde que puede enviar sus comentarios al correo doctora_elizabeth@yahoo.com.mx. Seguimos en contacto.
Texto publicado en la edición del diario matutino PLAZA JUÁREZ, en Pachuca, Hidalgo)